14/04/11

Oda al mosquito


Una vez desperté y vi un mosco en mi pared. Se veía panzona y satisfecha. Miré mi espalda y el maldito insecto bebió de mí. Sin reacción civiizada, mi mano se abalanzó y de un manotazo su vida se esfumó. Una mancha de sangre, recuerdo de la batalla, dibujada en la pared, todos los días la veía para recordar quien tiene el poder.

Ahora a punto de dormir, un zumbido en mis oídos, miro un nuevo insecto y me doy cuenta que estoy en un lío. Buenas noches, mosco mío, buen provecho te bendigo, que sea esta noche, la última, que mueras, pero que no tengas el estómago vacío.