13/01/11

La reunión

Eran casi las cinco de la tarde y ya comenzaba a sentirme nervioso. Miraba mi reloj impacientemente. En pocos minutos llegaría Zalli. Me levanté del lugar acordado y encendí un cigarrillo para relajarme, pero fue contrario a lo sucedido. Mi ansiedad aumentó y con ello una ligera taquicardia.

Miré a la gente alrededor. Estaba en un centro comercial muy concurrido por la gente de clase media alta. Había señoras que malgastaban el dinero de sus maridos en vestidos de noche y parejitas jóvenes decidiendo que película verían esa tarde. Obvio era miércoles. Yo estaba acompañado únicamente con mi cigarro.

¿En dónde podrá estar? me pregunté mientras exhalaba el humo de tabaco.

En eso se acercó una joven de casi veinte años. Alta como yo y delgada como casi nadie. El cabello le caía sin llamar la atención sobre sus hombros; vestía de manera muy casual. Unos jeans tradicionales y una blusa azul que me impedía saber de que tamaño eran sus pechos.

-Hola- dijo la joven extendiendo su mano.

-Hola- contesté tratando de adivinar su talla de brassiere.

Arrojé el cigarro al suelo y lo pisé. La joven me preguntó mi nombre y después de decírselo me invitó a sentarme a lado suyo.

Ella buscaba insistentemente mis ojos y yo trataba calladamente de ver sus pechos.

-Gracias por venir.

-De nada... Zalli. ¿Ese es tu nombre verdad?

La joven asintió y comenzó a decirme la razón por la cual estaba ahí. Hace una semana me contactó por Internet explicando que alguien le había pasado un par de historias mías. Ella conocía a una editora independiente que buscaba escritores para llenar su revista de material nuestro. Y cuándo me contó todo ello con muy poco lujo de detalle me preguntó si estaba interesado en aportar algunas historias mías.

-Suena interesante el asunto- dije con cierto aire de grandeza.

Zalli sonrió y continuó explicando los pormenores del asunto. Mencionó la importancia de registrar mi obra para evitar que alguien se robe el crédito de mis historias y también me pidió nuevos cuentos que le mostrase.

-Claro. Considero importante todo esto. Ahora estoy en proceso de una novela que poco a poco voy escribiendo. En verdad es una idea muy ambiciosa, pero creo que tomará su tiempo y mientras tanto puedo aportar pequeñas historias para su revista.

Abrí mi morral y saqué una carpeta llena de todos mis escritos. Comencé a seleccionarlos para mostrárselos a Zalli. Estaba la historia de la chica suicida; el cuento del niño que se enamoró tres veces; la trama del sujeto que se emborrachaba en una fiesta y se encontraba a si mismo platicando, entre muchas otras.

En tanto; ella estuvo contándome sus experiencias como escritora. Decía que una vez escribió un cuento corto y estuvo a punto de tirarlo a la basura porque no le gustó, pero una extraña fuerza sobrenatural impidió tal tragedia y lo registró en un concurso dándole el primer premio.

Cuando me contó ésto le miré sorprendido y nuevamente ella buscaba mis ojos, mientras yo buscaba sus pechos. Callamos un momento y sujete suavemente por la orilla unas hojas.

-Aquí está, puedes leer esto- le dije mientras le entregaba una historia que había escrito hace un par de años atrás. La historia del hombre que en un bar le metía dedo a una chica mientras su novia se embriagaba. Una historia que nunca falla.

Y mientras Zalli lo leía callada y detenidamente con cara de juez, yo me coloqué mis audífonos y puse una canción al azar en mi iPod. Fue el turno de Brad Mehldau y el cover que le hacía a Radiohead entrar a mis oídos en lo que una persona disfrutaba de mi historia.

Y en un instante mi corazón comenzó a emocionarse y no fue precisamente por la joven que estaba a un lado mío leyendo mis cuentos, sino era esa ansiedad de saber qué talla usaría de brassiere para contener esos pechos que aún no alcanzaba a divisar discretamente. ¿Grandes o pequeños? ¿Firmes o sueltos? ¿Qué tanto abarcaría mi mano?

Pasaron cinco minutos y Zalli me entregó mi cuento.

-No creo que tengas dificultad en publicar este tipo de material en la revista.

-¿En serio?- pregunté.

-Claro.

Le dije a Zalli que todas mis viejas historias las estaba reescribiendo para mejorarlas.

-Eso es obvio. Lo que acabo de leer puede resumirse. Hay mucha paja de sobra- dijo ahora ella con cierto aire de grandeza.

Me sentí ofendido y humillado. Fue en ese momento que decidí rechazar su invitación y seguir con mis historias por algún otro medio.

-¿Sabes algo Zalli? Yo escribo lo que quiera y cuando quiera. No creo que funcione si estoy obligado a aportar una historia semanalmente para una revista que casi nadie lee. Además mis escritos no están a la altura, según tus primeras impresiones.

Me levanté apresurado y guardé mi carpeta de cuentos. La mano comenzó a temblarme y quise fumar nuevamente, pero primero tenía que salir de ahí.

-Tus historias funcionan. Es solo que no son muy elaboradas. Les falta algo que tú mismo debes descubrir- dijo queriendo minimizar su comentario anterior.

Por primera vez vi sus ojos en vez de sus pechos y dije lo que mejor se me ocurrió:

-La grandeza de lo simple. No escribo para agradarle a la gente.

Zalli me pidió que lo pensara y me comunicara con ella al día siguiente. Le dije que así lo haría y me fui de ahí sin volverla a ver. Obviamente no pude divisar sus pechos y jamás supe que talla usaba. Mi imaginación se encargará de juzgarla así como ella lo hizo con mis escritos.

A los pocos días me envió un correo preguntando mi decisión. No le contesté su mensaje y no volví a tener ningún tipo de contacto con ella. Al final de su mensaje escribió unas palabras:

Para ser un buen escritor es indispensable hacer tres cosas: escribir, leer y vivir.

Lo medité durante un tiempo y de la última palabra no estoy muy seguro de haberlo hecho. Después de esta experiencia decidí no confiar en una editora independiente hasta conocer la talla de su brassiere.

Nowhere

Porque no es lo mismo y tampoco es igual. Es una reverenda mamada. Y yo despierto y pienso y me imagino y me atormento y la neta ya no está chido. Y en la noche me acuesto y sueño y a veces lloro y te recuerdo y siento que me tomas de la mano y de repente estás ahí con los peores momentos. Y a veces me culpo y otras veces pienso que fue lo mejor y me ocupo y me pre-ocupo y me olvido y nuevamente me atormento. Es muy culero, es culero, es culerísimo; es superlativo. Me harto y pienso "no puede ser" y no lo digiero y pienso y vuelvo a pensar y me vuelvo loco y de repente nada me importa, "a la mierda" pienso igual a todos y me cuestiono, me confronto... no debería ser así.
Camino, deambulo, recorro, miro, observo, critico, opino y recuerdo la frase: Deja de tener sentido. Y decía: "no somos nada pero somos muchos" y ahora sólo pienso en las primeras tres palabras y nada más no encuentro y vuelvo a pensar: ¿qué sigue? Es que en serio que no hay sentido. ¿Por qué trabajar? ¿Qué se obtiene? No vale la pena en un país así. Yo quiero que me escuchen y que me lean; quiero que sientan y que reflexionen... pero ni modo de matar a todos. La muerte, la muerte... aquella que en mi novela me persigue pero no me alcanza... la que siento que me busca pero no me necesita.
En serio, lo juro, lo replanteo, lo analizo... TODO... ABSOLUTAMENTE TODO EN ESTE MOMENTO DEJA DE TENER SENTIDO PARA MI.

10/01/11

Ya basta


05/01/11

Eco del país

Referente al regreso del PRI a los Pinos (para quienes piensan que estaríamos mejor).

Desvergüenza: dicho o hecho impúdico o insolente.
Desvergüenza, la de Beatriz. Y la del PRI: la opción de la experiencia.
A ESTO LE LLAMO DESCARO Y CINISMO...
¿Y a estos elegimos para que nos vuelvan a gobernar...?, Pobre México, pobre Repúbica, Sólo un país tercermundista reelige a sus dictadores... Ya vemos a Salinas frotándose las manos detrás de su niño bonito Peña Nieto (ya en el poder, quien sabe cuantas casetas de cobro pondrá en todo el D. F.), de los Mexicanos depende, ...y probablemente nos lo merezcamos por apáticos, sin civismo ni amor a esta tierra... TRISTE REALIDAD DE NUESTRO MÉXICO.


04/01/11

Facebook al servicio de la comunidad

Lo encontré en una nota de facebook de una valedora. Los comentarios son gratis.

¿Vas a tener relaciones sexuales? El Gobierno te facilita los preservativos.

¿Ya las tuviste? El Gobierno te ofrece la píldora del día después.

Y si te tardas y no quieres al bebe, el gobierno te regala el aborto.

¿Te has quedado embarazada? El Gobierno garantiza el consultorio, el obstera, la trabajadora social y la leche para la embarazada

¿Pero tuviste el niño? El Gobierno te regala el parto, la leche para el niño y un ajuar completo, luego la ayuda económica, la guarderia y el jardín infantil.

¿Estás desempleado? El Gobierno te paga el desempleo.

¿Eres vago y no te gusta trabajar? El Gobierno te concede una "ayuda", becas para tus hijos y una vivienda de interes social en la que tendrás subsidios por los servicios básicos (agua, luz,...).

¿Eres alcohólico? El Gobierno te atiende a través del servicio de salud.

¿Eres drogadicto? El Gobierno te proporciona asistencia en centros especializados.

¿Eres un inadaptado? El Gobierno vela por tu integración social, con inversiones en proyectos sociales.

Después de mucho dinero gastado en ti, ¿tú sigues jodiendo a la sociedad, la cagas y vas a la cárcel? El Gobierno te mantiene mientras estás adentro y da ayuda social para tu familia y para cuando salgas te dará asistencia de reinserción social antes que buscar trabajo y puedas así seguir robando.

Ahora, prueba a estudiar, trabajar, producir... a ver que ocurre.

El gobierno te sube la matrícula, las patentes, los impuestos (IVA 16%), la tasa de interés, la gasolina, etc. para pagar todo lo anterior.

Moraleja: Fornica, aborta, procrea, fuma, bebe, sé un vago de mierda, pero nunca, nunca, nunca, jamás se te ocurra ponerte a estudiar y trabajar.

Eso no lo financia el gobierno y tendrás que mantener a todos los mantenidos y buenos para nada que hay en el país.

Que buen gobierno tenemos. ¡Ya basta!

Ayuden a los que si quieren salir adelante.