17/07/10

Cuentos de Papos

La chica de esta foto (y dueña de estos pies) eligió la vida.
¿Cómo se elige la vida en estos días?
-Fácil- dijo ella.
-Una tarde soleada, aire fresco, problemas que se pueden resolver y finalmente una gran bolsa de caramelos para disfrutar. Se muele todo en la licuadora y se sirve al tiempo.
Y al estar ahí sentada en su calle, aplanando la banqueta y con la boca llena de dulces piensa en lo siempre aconsejado:
>>Si se puede resolver, para que te preocupas. Sino se puede resolver... para que te preocupas>>
-¿Saben algo? No cambiaría este momento. Ni siquiera por un buen "churro de mota", ni una buena cojida; ¡menos! una salida con mis amigos o el falso amor de un apuesto joven. Prefiero sentarme aqui sola, con mis problemas, mis dulces y mis pensamientos. Así es una buena manera de elegir una buena vida.
Así dejamos a la joven que viva un instante de vida para que mañana regrese al ajetreo de la sociedad en donde los dulces son caros y los momentos solitarios valiosos.

Decepciones. Nada ocurre realmente. Es como estar sentado durante horas y ver que los demás avanzan, pero no es así. Las ganas de llorar son opacadas por las decepciones. Nada funciona. No hay amigos que acompañen. Prefiero guardarme y ahogarme en mi. Mi mundo ¡su mundo! no merece mis lágrimas. No pueden verme con ojos grises ni escalofríos en el cuerpo. Mi careta muestra otro yo. Sonrío, irradio felicidad, camino alegre, nada está jodido.
¡Diablos! Ahora que nadie me ve es el momento perfecto para dejarme llevar. Mirar hacia abajo y ver mis pies es lo único de lo que estoy consciente. Nada más.
Momento perfecto. Tristeza maldita. Decepción de ustedes. Decepción del mundo. Porque creí que el pasado (donde los recuerdos se guardan) resultaban peor que un presente. Ya ni esperar el futuro (sí es que lo hay).
Si esto se terminara ahora sería bello. Si yo muriera en este momento no pediría nada más. Ya no tendría que ir a esas malditas reuniones con almas sumisas y apagadas. No más libros, ni melodías. Nada de placeres ni dolores. Adios a mi cuerpo y hola a la nada. Quiero morir, así es como me sentiría mejor. Ya no más decepciones; a menos que tú aparezcas y me sonrías; me abraces y despues me beses. Sería un bonito engaño que prefiero vivir a diferencia de la dura pero reconfortante realidad. No más decepciones.