18/03/10

Todos tienen que aprender algo

La vida es una pizca de un conjunto. Las migajas son pizcas. Las pizcas son pequeñas y lastimosas. Me resistía a escribir algo pero aquí estoy. Necesito decirlo. ¿A dónde quedó lo demás?
El suspiro que emano desde mi interior siempre queda guardado, no sale ni en palabras ni en gritos. La verdad ya no me importa; siempre me ha importado, pero ahora ya no más. Quiero sacar las palabras, en serio, pero no lo voy a hacer, hay demasiados cuervos rondando y no quiero que descubras mi hortaliza.
Y me da gusto saber que tengo espantapájaros, unos con sombreros cojonudos y otros vestidos de granjero. Sabrás tú que hacer en dicho caso. ¿Te arrastrarás sigilosamente por las noches o crearás una distracción para mis vigilantes?
Ya es invierno, no hay cosecha. Tu visita será en vano y tendrás que esperar una temporada más. Una vida más y el tiempo que quieras. Visita al vecino que está a kilómetros de distancia o espera pacientemente al otro lado de la carretera. De cualquier manera... ya perdiste.
En mi siguiente cosecha pondré una valla para que no puedas entrar, ni siquiera para que puedas asomarte. Estarán esperándote más espantapájaros y yo estaré en mi hogar, junto al fuego, con una taza de café y con una sonrisa brumosa que al mirarla al espejo me señalará la sombra que está detrás de mí.
La separación... la separación. En momentos así las palabras pierden sentido.
Nadie sabe de quién hablo, ni siquiera tú. Y es mejor así, create la idea, imaginatela. al final olvidala y permiteme una felicitación:
¡FELICIDADES, LO LOGRASTE! [sarcasmo]

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