25/06/11

NOS CAMBIAMOS A:

http://coffeetoust.wordpress.com/

POR SU ATENCIÓN, GRACIAS.

14/04/11

Oda al mosquito


Una vez desperté y vi un mosco en mi pared. Se veía panzona y satisfecha. Miré mi espalda y el maldito insecto bebió de mí. Sin reacción civiizada, mi mano se abalanzó y de un manotazo su vida se esfumó. Una mancha de sangre, recuerdo de la batalla, dibujada en la pared, todos los días la veía para recordar quien tiene el poder.

Ahora a punto de dormir, un zumbido en mis oídos, miro un nuevo insecto y me doy cuenta que estoy en un lío. Buenas noches, mosco mío, buen provecho te bendigo, que sea esta noche, la última, que mueras, pero que no tengas el estómago vacío.

01/03/11

Eso dijo ella

En la nubosidad de mi sueño te vi. En el instante me di cuenta sobre lo sucedido. Ya no estabas más ahí. Y me di cuenta que era un sueño. Entonces decidí aprovechar y mirarte como hacía mucho tiempo no sucedía. Te contemplé, te extrañé y sabía que de cierta manera eras tú. Por último me acerqué y mi duda que hace algunas semanas surgió para sustituir lentamente el dolor de tu partida salió:
-¿Recuerdas tu vida después de esto? ¿Eres consciente de que moriste y dejaste atrás una vida con familia y amigos?
Me miraste incrédula y respondiste con honestidad.
-No. No recuerdo nada.
No sé si fuiste tú o mi inconsciente quién respondió verdaderamente, pero me dolió saberlo.
El 3 de marzo es tu cumpleaños, es decir, pasado mañana.

18/02/11

Cosas que hacer antes de morir

Comencé una lista de cosas que hacer antes de morir y aquí apunto las que llevo. Siéntase en libertad de agregar lo que a usted le inspire.
  1. Enamorarse
  2. Des-enamorarse
  3. Mezclar el Zaireeka de los Flaming Lips
  4. Representar un problema cotidiano en forma de ecuación y resolverla
  5. Ver todas las temporadas de Friends
  6. Fumar marihuana al menos una vez
  7. Emborracharse
  8. Conocer el mar
  9. Haber leído El Principito
  10. Escuchar una sinfonía completa
  11. Escribir un cuento o un poema (aunque sea malísimo)
  12. Tener al menos cuatro teorías del origen del universo
  13. Plantar un árbol
  14. Tratar de responder la pregunta: ¿Cuál es el sentido de la vida? (aunque no tenga respuesta)
  15. Cuestionar por un momento todo lo que sabes
  16. Tomarte un día completo para dormir
  17. Haber tenido miedo alguna vez de morir
  18. Haber tenido miedo aguna vez de seguir viviendo
  19. Comprender lo que es "ir más allá del bien y el mal y no poder explicarlo"
  20. Sentir verdadera hambre y comprender que hay muchas personas en el mundo que sienten lo mismo
  21. Saber datos curiosos como "Cuál es la canción más covereada o el ganador de más óscares"
  22. Intentar algo y fallar
  23. Hacer algo y lograrlo
  24. Escuchar en órden correcto el álbum Lateralus de Tool
  25. Ver una presentación de Polo Polo
  26. Hacer el experimento del Dark Side of the Rainbow
  27. ...
  28. ...
  29. ...
  30. ...
  31. ...
  32. ...
  33. ...
  34. ...
...

¿Cuáles crees que falten?

13/01/11

La reunión

Eran casi las cinco de la tarde y ya comenzaba a sentirme nervioso. Miraba mi reloj impacientemente. En pocos minutos llegaría Zalli. Me levanté del lugar acordado y encendí un cigarrillo para relajarme, pero fue contrario a lo sucedido. Mi ansiedad aumentó y con ello una ligera taquicardia.

Miré a la gente alrededor. Estaba en un centro comercial muy concurrido por la gente de clase media alta. Había señoras que malgastaban el dinero de sus maridos en vestidos de noche y parejitas jóvenes decidiendo que película verían esa tarde. Obvio era miércoles. Yo estaba acompañado únicamente con mi cigarro.

¿En dónde podrá estar? me pregunté mientras exhalaba el humo de tabaco.

En eso se acercó una joven de casi veinte años. Alta como yo y delgada como casi nadie. El cabello le caía sin llamar la atención sobre sus hombros; vestía de manera muy casual. Unos jeans tradicionales y una blusa azul que me impedía saber de que tamaño eran sus pechos.

-Hola- dijo la joven extendiendo su mano.

-Hola- contesté tratando de adivinar su talla de brassiere.

Arrojé el cigarro al suelo y lo pisé. La joven me preguntó mi nombre y después de decírselo me invitó a sentarme a lado suyo.

Ella buscaba insistentemente mis ojos y yo trataba calladamente de ver sus pechos.

-Gracias por venir.

-De nada... Zalli. ¿Ese es tu nombre verdad?

La joven asintió y comenzó a decirme la razón por la cual estaba ahí. Hace una semana me contactó por Internet explicando que alguien le había pasado un par de historias mías. Ella conocía a una editora independiente que buscaba escritores para llenar su revista de material nuestro. Y cuándo me contó todo ello con muy poco lujo de detalle me preguntó si estaba interesado en aportar algunas historias mías.

-Suena interesante el asunto- dije con cierto aire de grandeza.

Zalli sonrió y continuó explicando los pormenores del asunto. Mencionó la importancia de registrar mi obra para evitar que alguien se robe el crédito de mis historias y también me pidió nuevos cuentos que le mostrase.

-Claro. Considero importante todo esto. Ahora estoy en proceso de una novela que poco a poco voy escribiendo. En verdad es una idea muy ambiciosa, pero creo que tomará su tiempo y mientras tanto puedo aportar pequeñas historias para su revista.

Abrí mi morral y saqué una carpeta llena de todos mis escritos. Comencé a seleccionarlos para mostrárselos a Zalli. Estaba la historia de la chica suicida; el cuento del niño que se enamoró tres veces; la trama del sujeto que se emborrachaba en una fiesta y se encontraba a si mismo platicando, entre muchas otras.

En tanto; ella estuvo contándome sus experiencias como escritora. Decía que una vez escribió un cuento corto y estuvo a punto de tirarlo a la basura porque no le gustó, pero una extraña fuerza sobrenatural impidió tal tragedia y lo registró en un concurso dándole el primer premio.

Cuando me contó ésto le miré sorprendido y nuevamente ella buscaba mis ojos, mientras yo buscaba sus pechos. Callamos un momento y sujete suavemente por la orilla unas hojas.

-Aquí está, puedes leer esto- le dije mientras le entregaba una historia que había escrito hace un par de años atrás. La historia del hombre que en un bar le metía dedo a una chica mientras su novia se embriagaba. Una historia que nunca falla.

Y mientras Zalli lo leía callada y detenidamente con cara de juez, yo me coloqué mis audífonos y puse una canción al azar en mi iPod. Fue el turno de Brad Mehldau y el cover que le hacía a Radiohead entrar a mis oídos en lo que una persona disfrutaba de mi historia.

Y en un instante mi corazón comenzó a emocionarse y no fue precisamente por la joven que estaba a un lado mío leyendo mis cuentos, sino era esa ansiedad de saber qué talla usaría de brassiere para contener esos pechos que aún no alcanzaba a divisar discretamente. ¿Grandes o pequeños? ¿Firmes o sueltos? ¿Qué tanto abarcaría mi mano?

Pasaron cinco minutos y Zalli me entregó mi cuento.

-No creo que tengas dificultad en publicar este tipo de material en la revista.

-¿En serio?- pregunté.

-Claro.

Le dije a Zalli que todas mis viejas historias las estaba reescribiendo para mejorarlas.

-Eso es obvio. Lo que acabo de leer puede resumirse. Hay mucha paja de sobra- dijo ahora ella con cierto aire de grandeza.

Me sentí ofendido y humillado. Fue en ese momento que decidí rechazar su invitación y seguir con mis historias por algún otro medio.

-¿Sabes algo Zalli? Yo escribo lo que quiera y cuando quiera. No creo que funcione si estoy obligado a aportar una historia semanalmente para una revista que casi nadie lee. Además mis escritos no están a la altura, según tus primeras impresiones.

Me levanté apresurado y guardé mi carpeta de cuentos. La mano comenzó a temblarme y quise fumar nuevamente, pero primero tenía que salir de ahí.

-Tus historias funcionan. Es solo que no son muy elaboradas. Les falta algo que tú mismo debes descubrir- dijo queriendo minimizar su comentario anterior.

Por primera vez vi sus ojos en vez de sus pechos y dije lo que mejor se me ocurrió:

-La grandeza de lo simple. No escribo para agradarle a la gente.

Zalli me pidió que lo pensara y me comunicara con ella al día siguiente. Le dije que así lo haría y me fui de ahí sin volverla a ver. Obviamente no pude divisar sus pechos y jamás supe que talla usaba. Mi imaginación se encargará de juzgarla así como ella lo hizo con mis escritos.

A los pocos días me envió un correo preguntando mi decisión. No le contesté su mensaje y no volví a tener ningún tipo de contacto con ella. Al final de su mensaje escribió unas palabras:

Para ser un buen escritor es indispensable hacer tres cosas: escribir, leer y vivir.

Lo medité durante un tiempo y de la última palabra no estoy muy seguro de haberlo hecho. Después de esta experiencia decidí no confiar en una editora independiente hasta conocer la talla de su brassiere.

Nowhere

Porque no es lo mismo y tampoco es igual. Es una reverenda mamada. Y yo despierto y pienso y me imagino y me atormento y la neta ya no está chido. Y en la noche me acuesto y sueño y a veces lloro y te recuerdo y siento que me tomas de la mano y de repente estás ahí con los peores momentos. Y a veces me culpo y otras veces pienso que fue lo mejor y me ocupo y me pre-ocupo y me olvido y nuevamente me atormento. Es muy culero, es culero, es culerísimo; es superlativo. Me harto y pienso "no puede ser" y no lo digiero y pienso y vuelvo a pensar y me vuelvo loco y de repente nada me importa, "a la mierda" pienso igual a todos y me cuestiono, me confronto... no debería ser así.
Camino, deambulo, recorro, miro, observo, critico, opino y recuerdo la frase: Deja de tener sentido. Y decía: "no somos nada pero somos muchos" y ahora sólo pienso en las primeras tres palabras y nada más no encuentro y vuelvo a pensar: ¿qué sigue? Es que en serio que no hay sentido. ¿Por qué trabajar? ¿Qué se obtiene? No vale la pena en un país así. Yo quiero que me escuchen y que me lean; quiero que sientan y que reflexionen... pero ni modo de matar a todos. La muerte, la muerte... aquella que en mi novela me persigue pero no me alcanza... la que siento que me busca pero no me necesita.
En serio, lo juro, lo replanteo, lo analizo... TODO... ABSOLUTAMENTE TODO EN ESTE MOMENTO DEJA DE TENER SENTIDO PARA MI.

10/01/11

Ya basta


05/01/11

Eco del país

Referente al regreso del PRI a los Pinos (para quienes piensan que estaríamos mejor).

Desvergüenza: dicho o hecho impúdico o insolente.
Desvergüenza, la de Beatriz. Y la del PRI: la opción de la experiencia.
A ESTO LE LLAMO DESCARO Y CINISMO...
¿Y a estos elegimos para que nos vuelvan a gobernar...?, Pobre México, pobre Repúbica, Sólo un país tercermundista reelige a sus dictadores... Ya vemos a Salinas frotándose las manos detrás de su niño bonito Peña Nieto (ya en el poder, quien sabe cuantas casetas de cobro pondrá en todo el D. F.), de los Mexicanos depende, ...y probablemente nos lo merezcamos por apáticos, sin civismo ni amor a esta tierra... TRISTE REALIDAD DE NUESTRO MÉXICO.


04/01/11

Facebook al servicio de la comunidad

Lo encontré en una nota de facebook de una valedora. Los comentarios son gratis.

¿Vas a tener relaciones sexuales? El Gobierno te facilita los preservativos.

¿Ya las tuviste? El Gobierno te ofrece la píldora del día después.

Y si te tardas y no quieres al bebe, el gobierno te regala el aborto.

¿Te has quedado embarazada? El Gobierno garantiza el consultorio, el obstera, la trabajadora social y la leche para la embarazada

¿Pero tuviste el niño? El Gobierno te regala el parto, la leche para el niño y un ajuar completo, luego la ayuda económica, la guarderia y el jardín infantil.

¿Estás desempleado? El Gobierno te paga el desempleo.

¿Eres vago y no te gusta trabajar? El Gobierno te concede una "ayuda", becas para tus hijos y una vivienda de interes social en la que tendrás subsidios por los servicios básicos (agua, luz,...).

¿Eres alcohólico? El Gobierno te atiende a través del servicio de salud.

¿Eres drogadicto? El Gobierno te proporciona asistencia en centros especializados.

¿Eres un inadaptado? El Gobierno vela por tu integración social, con inversiones en proyectos sociales.

Después de mucho dinero gastado en ti, ¿tú sigues jodiendo a la sociedad, la cagas y vas a la cárcel? El Gobierno te mantiene mientras estás adentro y da ayuda social para tu familia y para cuando salgas te dará asistencia de reinserción social antes que buscar trabajo y puedas así seguir robando.

Ahora, prueba a estudiar, trabajar, producir... a ver que ocurre.

El gobierno te sube la matrícula, las patentes, los impuestos (IVA 16%), la tasa de interés, la gasolina, etc. para pagar todo lo anterior.

Moraleja: Fornica, aborta, procrea, fuma, bebe, sé un vago de mierda, pero nunca, nunca, nunca, jamás se te ocurra ponerte a estudiar y trabajar.

Eso no lo financia el gobierno y tendrás que mantener a todos los mantenidos y buenos para nada que hay en el país.

Que buen gobierno tenemos. ¡Ya basta!

Ayuden a los que si quieren salir adelante.

13/12/10

La pequeña alma y el sol

La enfermedad del cáncer me ha tocado verla de cerca en 3 queridas mujeres muy cercanas. La última fue mi madre. Duele. Es impactante. "Te come vivo" expresó una persona. Es terriblemente maligna y por eso no la odio, al contrario, la respeto... y mucho.

Hace una semana mi mamá falleció víctima de esta enfermedad. Luchó durante varios años.y hasta el final, en su último suspiro no se rindió. Yo no lo considero una pelea perdida; su vida hizo una diferencia en las personas que la rodearon, por lo cual no se necesitó de más tiempo.

No escribiré sobre la enfermedad ni sobre mis preguntas sin respuesta como: ¿Por qué le tuvo que tocar a ella y no a una persona que roba, asesina o simplemente viene al mundo a dejarlo peor de cómo lo encontró? La factura de cada uno de nosotros se cobrará en su momento.

Dejo este cuento que mi hermano le leyó a mi mamá pocos días antes de partir de aquí. Entre las líneas están las palabras que la tranquilizaron en su momento y cuando yo lo leí también encontré una pizca de tranquilidad que me hace sentir que ella está bien y que nos volveremos a ver.

No es resignación, es __________.

Había una vez una pequeña alma que dijo a dios:

-¡Ya sé quien soy!

Y Dios le contestó:

-¡Maravilloso! ¿Quién eres?

La pequeña alma contesto a toda voz.

-¡Soy la luz!

Dios sonrió ampliamente:

-Así es -exclamó-. Tú eres la Luz.

La pequeña alma estaba feliz, porque había comprendido lo que todas las almas del reino trataban de entender.

-¡Hurra! ¡Ésto es fantástico!

Pero poco después ya no le bastó con saber quién era. Sentía cierta inquietud en su interior, porque quería ser lo qué era. Así, la pequeña alma volvió a hablar con Dios (lo cual no es mala idea para todas las almas que quieren ser Quienes Son realmente), para comunicarle sus ideas:

-¡Hola, Dios! Ahora que ya sé quien soy, ¿es bueno serlo?

Dios respondió:

-¿Quieres decir que deseas ser Quien Ya Eres?

-Pues… verás. Una cosa es saber Quién soy, y otra muy distinta es serlo realmente. Quiero sentir cómo es ser la luz.

-Pero si ya eres la luz -repitió Dios, sonriendo otra vez.

-¡Sí, pero quiero saber cómo se siente serlo! -exclamó la pequeña alma.

Creo que debí imaginármelo -repuso Dios, riendo-, Tú siempre has sido la más aventurera —y, tras un instante, la expresión de Dios cambió-. Pero hay una cuestión…

-¿Qué es?- preguntó la almita.

-Que no existe otra cosa además de la luz. No creé otra cosa que lo que tú misma eres. Así, no hay un modo sencillo para que experimentes Quién eres, puesto que no hay nada que no seas.

-¿Cómo? -repuso la Pequeña Alma inocente, estaba un poco confundida.

-Piénsalo de este modo. Eres como una vela en el sol. Ya estas allá, junto con millones y millones de otras velas que forman el sol. Y el sol no podría serlo sin ti, porque le faltaría una de sus velas, y así no podría brillar tanto. Pero saber qué eres la luz estando dentro de la luz… ese es el problema.

-Tú eres Dios, ¡ya se te ocurrirá algo!

Dios volvió a sonreír:

-Ya pensé en algo. Puesto que no puedes sentirte la Luz al estar en ella, te rodeare de oscuridad.

-¿Qué es la oscuridad?

-Es aquello que tú no eres.

-¿Tendré miedo de la oscuridad? -gimió la almita.

-Sólo si así lo quieres -respondió Dios-. A decir verdad, no hay nada que temer, a menos que así lo decidas. Nosotros inventamos todo eso. Fingimos.

-¡Ah! -exclamó la pequeña alma, que ya se estaba sintiendo mejor.

Entonces Dios explicó que, para poder experimentar cualquier cosa, se requiere de su opuesto.

-Ese es un gran don, porque sin él no podrías conocer cómo es todo lo demás. No podrías saber qué es lo Caliente sin lo frió, el Arriba sin el Abajo, lo Rápido sin lo lento. No podrías saber qué es la izquierda sin la derecha, el Acá sin el Allá, el Ahora sin el Después.

Y así -concluyó Dios-, al verte envuelta en la oscuridad, no cierres el puño ni alces la voz para maldecirla. Más bien, sé Luz entre las tinieblas, y no te enojes por ello. De ese modo sabrás Quién Eres Realmente, y también los demás, lo sabrán. Permite que tu luz brille para que todos sepan que eres alguien muy especial.

-¿Quieres decir que está bien que los demás sepan que soy alguien muy especial?- inquirió la Pequeña Alma.

-¡Por supuesto!-rió Dios-. ¡Está muy bien! Pero recuerda que “especial” no quiere decir “mejor”. ¡Todos son especiales, cada uno a su modo! Pero hay muchos que no lo recuerdan. Entenderán que está bien que sean especiales sólo cuando tu mismo sepas que esta bien ser especial.

-¡Fantástico! -exclamó la almita, quien bailaba, reía y daba saltos de felicidad-. ¡Puedo ser todo lo especial que quiera!

-Sí, y puedes serlo a partir de ahora mismo- agregó Dios, quien bailaba y saltaba y reía con la pequeña Alma-. ¿Qué parte de lo especial quieres ser?

-¿Qué parte de lo especial? No te entiendo. -Verás…- le explicó Dios- ser la Luz es ser especial, y eso está hecho de muchas partes. Ser generoso es ser especial. Ser amable es ser especial. Ser creativo es ser especial. Ser paciente es ser especial. ¿Se te ocurren otros modos de ser especial? La pequeña Alma quedó en silencio por un instante:

-¡Se me ocurren muchas formas de ser especial!- Exclamó luego.- Es especial ayudar a los demás. Es especial compartir. Y ser amistoso también es ser especial. ¡Ser considerado con los demás es ser especial!

-¡Así es!- concordó Dios-. Y tú puedes ser todas esas cosas, o cualquier otra parte de lo especial que desees ser, en cualquier momento. Eso significa ser la Luz.

-¡Ya se lo que quiero ser!- anunció la Pequeña Alma, muy emocionada-. Quiero ser la parte de lo especial llamada “perdonar”. ¿No es especial perdonar?

-Oh, sí- aseguró Dios-. Eso es muy especial.

-Entonces, eso quiero ser. Quiero perdonar. Quiero experimentarme a mi misma de ese modo.

-Bien- dijo Dios-. Pero hay algo que debes saber. La Pequeña Alma comenzaba a impacientarse. Parecía que siempre había complicaciones.

-¿De qué se trata?- suspiró.

-No hay nadie a quien perdonar.

-¿Nadie?- la Pequeña Alma apenas podía creer lo que estaba oyendo.

-¡Nadie!- repitió Dios. Todo cuanto hice es perfecto. No hay una sola alma en toda la creación que sea menos perfecta que tú. Mira a tu alrededor.

Entonces la Pequeña Alma se dio cuenta de que se había reunido una gran multitud. De todo largo y ancho, de todos los rincones del Reino, habían venido almas, porque se había corrido la voz de que la Pequeña Alma sostenía una extraordinaria conversación con Dios, y todos querían oír lo que decían.

Viendo a las incontables almas reunidas, la almita tuvo que coincidir: nadie parecía ser menos maravilloso, menos magnifico o menos perfecto que ella misma. Tal era el esplendor de las almas reunidas y tan brillante era su Luz, que la Pequeña Alma apenas podía sostener su mirada.

-¿A quién perdonar entonces?- preguntó Dios.

-¡Oh, creo que ésto será muy aburrido!- Gruñó la almita-. Quería experimentarme como El Que Perdona. Quería saber cómo es esa parte de lo especial. Y, así, supo cómo es estar triste.

Pero entonces un Alma amistosa salió de entre la multitud:

-No te preocupes Pequeña -le dijo-. Yo te ayudare.

-¿De verdad? -replicó, con el rostro iluminado-. ¿Pero qué puedes hacer?

-Puedo darte a alguien para que lo perdones.

-¿Puedes?

-¡Desde luego! -canturreó el Alma amistosa-. Puedo ir a tu siguiente vida y hacer algo para que lo perdones.

-Pero… ¿Por qué habrías de hacerlo? -preguntó la Pequeña Alma-. ¡Tú que eres un Ser de tan absoluta perfección! ¡Tú que vibras con gran rapidez creando una luz tan brillante que apenas puedo verla! ¿Qué podría hacer que frenaras tu vibración hasta que tu luz se hiciera oscura y densa? ¿Qué podrías hacer tú, que eres tan ligera como para bailar en las estrellas y desplazarte por el Reino a la velocidad del pensamiento, entraras a mi vida y te volvieras pesada como para hacer una cosa tan mala?

-Es muy fácil -repuso el Alma Amistosa-. Lo haría porque te amo.

A la Pequeña Alma le sorprendió la respuesta.

-No te asombres- le dijo el Alma Amistosa-. Tú hiciste lo mismo por mí. ¿No lo recuerdas? Hemos bailado juntas muchas veces, por eones y eras. Durante todos los tiempos y en muchos lugares hemos jugado juntas. Simplemente no lo recuerdas. Ambas hemos sido todas las cosas. Ya fuimos el Arriba y el Abajo, la Izquierda y la Derecha. Fuimos el Acá y el Allá, el Ahora y el Después, Fuimos lo Masculino y lo Femenino, lo Bueno y lo Malo. Tu y yo Fuimos la victima y el villano. Así, nos hemos reunido muchas veces, la una dando a la otra la oportunidad exacta y perfecta para expresar y experimentar Quienes Somos Realmente.”

“De ese modo -añadió el Alma Amistosa-, llegaré a tu próxima vida y seré el “malo”. Haré algo realmente terrible, y entonces podrás experimentarte como El Que Perdona.

-¿Que harás?- preguntó la Pequeña Alma, un poco nerviosa-. ¿Qué puede ser tan terrible?

-Oh, ya pensaremos en algo -replicó el Alma amistosa, con un guiño. Segundos después, pareció tornarse muy seria y murmuró:

-Tienes razón en algo.

-¿En qué? -quiso saber la almita.

-Tendré que frenar mi vibración y hacerme muy pesada para hacer ese algo no tan bueno, fingiré que soy alguien muy distinto a quien realmente soy. Por eso te pediré un favor a cambio.

-¡Sí, lo que quieras! -exclamó la Pequeña Alma y comenzó a cantar y bailar- ¡Podré perdonar, podré perdonar!

Pero notó que el Alma Amistosa seguía muy callada.

-¿Qué quieres? -le preguntó-. ¿Que puedo hacer por ti? ¡Eres todo un ángel por estar dispuesta a hacer tal cosa por mí!

-¡Claro que el Alma Amistosa es un ángel! -interrumpió Dios- ¡Todos lo son! Siempre recuerda eso, que solo ángeles envío.

Y así, la Pequeña Alma quiso más que nunca satisfacer la petición del Alma amistosa:

-¿Qué puedo hacer por ti? -volvió a preguntar.

-En el momento que te golpee y te despedace -repuso el Alma Amistosa-, cuando te hago lo peor que pudieras imaginarte, en ese mismo instante…

-¿Qué? -interrumpió la Pequeña Alma-. ¿Qué…?

El Alma amistosa estaba aún más seria:

-Recuerda quién soy realmente.

-¡Sí, así será! -exclamó el Alma Inocente-. ¡Te lo prometo! Siempre te recordaré tal y cómo te veo aquí y ahora.

-Muy bien -repuso el Alma Amistosa-, porque pondré tanto empeño en fingir, que olvidaré quién soy. Y si tú no me recuerdas cómo soy realmente, no podré acordarme durante mucho tiempo. Y si olvido quién soy, incluso tú olvidaras Quién Eres, y las dos estaremos perdidas. Entonces necesitaremos que venga otra alma para que nos recuerde a Ambas Quienes Somos.

-¡No, no será así! -prometió otra vez la Pequeña alma-. ¡Te recordaré! Y te agradeceré por darme ese don, la oportunidad de experimentarme como Quien Soy.

Así acordaron, y La Pequeña Alma fue hacia una nueva vida, emocionada por ser la Luz, que era muy especial, y por ser esa parte de lo especial que se llama Perdonar.

Y esperó ansiosamente poder experimentarse como Perdón y agradecer lo que hiciera la otra alma para que fuera posible.

En todo momento de esta vida, cada vez que apareció en escena una nueva alma, ya fuera que trajese felicidad o pesar (y especialmente si traía pesar), la Pequeña Alma pensó en lo que Dios le dijo.

“Siempre recuerda que no envío mas que ángeles”.

Neale Donald Walsch